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Formación en valores personales: Una apuesta por el caballo ganador

Actualizado Lunes 30/11/2015 18:44 horas

Formación en valores personales: Una apuesta por el caballo ganador

En busca de la ventaja competitiva

Hoy en día, son pocos los expertos en gestión empresarial que se atreven a poner en duda el limitado alcance de la formación técnica, en orden a la obtención de los mejores resultados por parte de los empleados. Dichos cocimientos, siendo imprescindibles, ni son suficientes, ni mucho menos garantizan a las empresas la consecución de una ventaja competitiva sostenible en el tiempo.

Los empleados son el principal activo de una Compañía, y lo que cada uno de ellos aporta no se limita a su preparación profesional, sino que abarca todo el extenso panorama de las competencias personales, adentrándose también en el campo de las emociones y el ámbito más profundo de los propios valores.

Como no puede ser de otro modo, mejorar como persona implica trabajar con mayor ilusión y dedicación, y, por tanto, hacerlo de modo más eficiente y solidario para con los demás. Por eso, únicamente desde una perspectiva  centrada en las personas -en cada persona- es posible alcanzar la ansiada meta del desarrollo integral del talento de los empleados.

Una empresa es, es ante todo, una organización humana. Es decir, un grupo de personas unidas por una meta común; un conjunto de recursos, tanto materiales como inmateriales, aunados en busca del éxito. Cada empresa, y cada institución, cuenta con sus propias estructuras y sistemas que desglosan el éxito en objetivos y asignan a cada objetivo unas tareas, y a cada tarea un momento, un lugar, un modo y un responsable.

Dos caras de la misma moneda

Atendiendo a su misión, visión y valores, las empresas deben preguntarse  con frecuencia, sobre los aspectos en los que se concreta su desarrollo exitoso. ¿Dónde está el éxito para nuestra institución? ¿Cuáles son los objetivos que debemos proponer a cada miembro de nuestra organización?

Este análisis acerca de la estrategia corporativa, revelará importantes indicadores en relación al camino que conduce al logro de sus metas:

● El éxito global de una organización está íntimamente relacionado con el éxito personal de cada persona que desarrolla en ella su trabajo profesional.

● Los objetivos estratégicos comunes no tienen por qué estar en oposición con al éxito personal de los empleados que trabajan en su consecución.

● El eficaz funcionamiento de las estructuras y los sistemas no garantiza los logros personales.

● La clave del éxito no está en las estructuras y procesos sino en el adecuado desarrollo de las relaciones entre personas.

Por todo lo expuesto hasta ahora, cabe concluir que el éxito corporativo y la satisfacción personal no son, ni mucho menos, objetivos opuestos. Más aún, son dos caras de la misma moneda. Una organización excelente, buscará su ventaja competitiva en la decidida a apuesta por la satisfacción personal de sus trabajadores.

El valor de los valores

¿Y dónde radica el nexo de unión entre la excelencia corporativa y la satisfacción personal? ¿Cuál es la clave para que la gestión del talento se manifieste en mejores resultados y, a la vez, en un clima de compromiso en el seno de la organización? ¿Se puede gestionar una organización logrando a la vez la eficiencia corporativa y la satisfacción de cada uno de sus miembros?

La consecución de los objetivos estratégicos de una organización se construye sobre tres pilares fundamentales: el liderazgo de sus responsables, el desempeño exitoso de sus empleados y la capacidad de trabajo en equipo del conjunto de la plantilla. Por su parte, el éxito personal de cada empleado, su satisfacción personal, se edifica en función de su conducta ética, de las relaciones personales que establece en el ámbito laboral y, por supuesto, de su desarrollo personal y de los logros alcanzados en su puesto de trabajo.

Y ahora, la buena noticia: existe un catalizador que hace posible mejorar a un tiempo en todos los ámbitos mencionados. Un elemento potenciador que, aun estando al alcance de todos, muy pocos saben ver, y muchos menos deciden cuidar: los valores.

Si el liderazgo, el trabajo en equipo y el buen desempeño garantizan los mejores resultados, y la ética personal, las relaciones interpersonales y el desarrollo profesional, alimentan el clima de compromiso, el modo más eficaz de lograr aunar los objetivos comunes y los personales no es sino la formación en valores.

Elijamos el valor que elijamos, veremos con claridad como su presencia en el seno organizacional logra el maravilloso efecto multiplicador del que venimos hablando. ¿No es evidente que la presencia de los valores de la justicia, la comprensión o la audacia son claves para el ejercicio del liderazgo? Y esos mismos valores, ¿no  se traducen en un mejor clima organizacional cuando los observamos como parte de la conducta ética (justicia), de las relaciones entre empleados (comprensión) o de desarrollo profesional de los trabajadores (audacia)?

Lo mismo cabría decir, por poner otro ejemplo, con los valores que potencian el trabajo el equipo. Si en una organización están presentes la lealtad (conducta ética), la sociabilidad (relaciones interpersonales) o la paciencia (desarrollo personal), ¿no serán sus equipos de trabajo mucho más eficaces que si faltasen los valores señalados?

Apostar por la formación en valores es, en definitiva, apostar por el caballo ganador; invirtiendo al mismo tiempo en desempeño profesional y en clima laboral. Es mejorar los resultados, mejorando a la vez la satisfacción de los empleados. ¿A qué mejor retorno de la inversión en formación se puede aspirar? Un retorno en el que, por la miopía de quienes únicamente saben valorar el éxito empresarial en términos de beneficio inmediato, pocos invierten con decisión. Algo que, dicho sea de paso, no hace sino acentuar, su importancia en orden a alcanzar una ventaja competitiva que desemboque en la excelencia corporativa sostenible en el tiempo.

 

Cristóbal Táuler San Miguel

Director de RR.HH. y Formación en Fundación Alia2

CEO en LiDERA3

Miembro de la Asociación Española de Directores de RRHH

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