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Por qué no ¡Incluso podrían hacernos desaparecer!

Hasta este momento el cambio que ha traído la innovación o la digitalización en la función de Recursos Humanos, los perfiles profesionales y la forma de gestionar el talento es que ahora tenemos a nuestro alcance nuevas tecnologías emergentes que podemos incorporar a nuestra estrategia y procesos.

Esto nos lleva a lo de siempre, que no es otra cosa que estar constantemente enfocados a la mejora continua y de forma intrínseca al cambio, un cambio que ha existido siempre; pero que ahora avanza más rápido y de forma constante.

Estamos hablando de una función de Recursos Humanos que siempre ha ido cambiando. Hace treinta años ni existía, al menos no existía como la conocemos ahora, ¡ni el nombre existía!, “Recursos Humanos”. Decías en 1993 que te dedicabas a eso y te miraban raro, y en todo caso te contestaban: “Trabajas en Personal, ¿verdad?”

Actualmente, esa nomenclatura -Recursos Humanos- empieza a sonar un poco antigua porque ya convivimos con el big data, el digital employer branding, las tecnologías en la nube, la gamificación, el smart working y tenemos aplicaciones móviles para todo tipo de acciones.

Esto conlleva que hayan florecido nuevos nombres para nuestra función: Talento Humano, Cultura y Personas, People, y otros muchos más que seguro que más de un lector de esta Tribuna tiene ya implantado en su organización.

Y esto no para. Ya está llamando a nuestra puerta la inteligencia artificial, la tecnología “vestible” (sí, esos relojes y pulseras que pueden controlar incluso cuánto te esfuerzas cuando realizas algún ejercicio o audífonos que escriben todo lo que escuchas incluso desde otro idioma); ¡la realidad virtual y la realidad aumentada!; y otras tantas cosas que están por llegar y que hoy todavía no podemos ni imaginar.

Llegados a este punto, ¡claro que vamos a cambiar más y cada vez más rápido!

¿Y por qué no? ¡Incluso podrían hacernos desaparecer! Para evitarlo, tendremos que adaptar la función ante nuevas disrupciones tecnológicas, ejemplo de ello sería:

  • Si crean las mejores entrevistas de trabajo del mundo con un avatar de realidad virtual, habrá que aprender a configurarlo para ser pieza fundamental en ese cambio.
  • ¿Y si crean una pulsera que controla al 100% el rendimiento, el esfuerzo, la dedicación o la necesidad de formación? Entonces tendremos que formarnos para ser expertos en gestionar la tecnología “vestible”, que será mucho más importante que hacer una buena gestión de Recursos Humanos como la conocemos hoy en día; eso ya lo hará la inteligencia artificial por nosotros.

No hay nada que temer. Los cambios afectarán en mayor o menor medida a todos los puestos de trabajo y lo que de verdad hará importante a la función de Recursos Humanos será el conocimiento y la gestión de este proceso de transformación digital permanente.

Para conseguirlo, por el momento, no encuentro nada mejor para adaptar nuestra función que contar con formación de manera permanente para estar siempre actualizados.

Resulta fundamental entender que la transformación digital no se trata solamente del aprendizaje de las plataformas, sino, especialmente, de la aplicación práctica de las mismas para los intereses específicos de la compañía. Con ella lograremos incrementar nuestras habilidades e incorporarlas con éxito a nuestra cultura empresarial.

*** Daniel Garrido Vinuesa es director de RRHH del Grupo Educativo CEF.- UDIMA y miembro AEDRH.

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