El insomnio no solo afecta a la calidad del descanso, sino que también se relaciona con el bienestar emocional, la concentración y la capacidad para afrontar las actividades cotidianas. Así lo refleja un estudio presentado por Cigna Healthcare, Patrocinador Gold de AEDRH, que pone de manifiesto la dimensión social y económica de los problemas de sueño y su relevancia para las estrategias de salud y bienestar en las organizaciones.
El descanso es un componente fundamental de la salud y el bienestar de las personas, con implicaciones que también alcanzan al entorno profesional. En este contexto, Cigna Healthcare España, Patrocinador Gold de la Asociación Española de Directores de Recursos Humanos (AEDRH), ha presentado el informe Impacto socioeconómico del insomnio en España, elaborado por Misura y avalado por Alianza por el Sueño.
El estudio, basado en una encuesta de 1.630 respuestas, estima que la pérdida de bienestar asociada al insomnio en España alcanza los 207.722 millones de euros anuales, una cifra equivalente aproximadamente al 12% del PIB español de 2025. Esta valoración económica del bienestar perdido refleja la magnitud del problema, aunque no debe interpretarse como un coste directo para las empresas ni como una pérdida de productividad cuantificada.
El impacto del insomnio en la concentración y el bienestar de los profesionales
Uno de los principales hallazgos del informe es la relación entre la gravedad del insomnio y las dificultades que experimentan las personas en su actividad diaria.
Entre quienes presentan insomnio grave, el 82,2% manifiesta cansancio, el 62,2% irritabilidad y el 60% falta de concentración. Además, el 48,9% señala que experimenta dificultades para tomar decisiones.
Estos resultados cobran especial relevancia para los departamentos de Recursos Humanos, ya que la atención, la capacidad de decisión y el equilibrio emocional son aspectos importantes en el desempeño de numerosas actividades profesionales.
El informe también identifica diferencias significativas en las horas de descanso. Mientras que las personas sin síntomas de insomnio duermen mayoritariamente entre siete y ocho horas diarias, quienes presentan insomnio grave descansan habitualmente entre cuatro y cinco horas.
Mujeres y profesionales de mayor edad, entre los colectivos más afectados
El estudio pone de manifiesto diferencias en la prevalencia del insomnio según el género y la edad. El 22,2% de las mujeres presenta insomnio clínico moderado, frente al 17,6% de los hombres, mientras que los casos graves afectan al 3,1% y al 2,3%, respectivamente.
Estas diferencias son especialmente relevantes entre las personas mayores de 55 años, grupo en el que el 28,7% de las mujeres presenta insomnio moderado o grave, frente al 16,9% de los hombres.
Asimismo, los resultados muestran una asociación entre la gravedad del insomnio y una menor satisfacción vital. En una escala de 0 a 10, esta pasa de 7,23 puntos entre las personas sin insomnio a 4,54 entre quienes presentan casos graves.
El descanso, una dimensión que incorporar a las estrategias de bienestar laboral
Los resultados del informe invitan a ampliar la mirada sobre el bienestar de los profesionales y a considerar la calidad del descanso como una dimensión relevante de la salud integral.
Para las direcciones de Recursos Humanos, estos hallazgos ofrecen una oportunidad para reflexionar sobre el papel de las organizaciones en la promoción de entornos laborales saludables, la sensibilización sobre los hábitos de descanso y la detección temprana de situaciones que puedan afectar al bienestar físico y emocional de las personas.
El informe recuerda la importancia de mantener horarios regulares de sueño, favorecer la exposición a la luz natural durante el día y reducir los estímulos que puedan dificultar el descanso antes de acostarse.
En un contexto en el que el bienestar ocupa un lugar cada vez más relevante en la gestión de personas, promover una mayor concienciación sobre la importancia del sueño puede contribuir a reforzar una cultura organizativa orientada al cuidado de la salud y al bienestar integral de los profesionales.

